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Impuestos y trámites

Vender con una obra sin declarar: cómo se regulariza en Uruguay

Respuesta cortaSon dos trámites distintos. En la Intendencia se regulariza el permiso de construcción, y lo gestiona un arquitecto o ingeniero civil. En el BPS se declara la obra y se pagan los aportes que nunca se hicieron. El que frena la escritura es el del BPS: sin el Certificado Especial, el escribano no cierra. Las deudas por aportes prescriben a los diez años de terminada la obra, así que en obras viejas conviene consultar antes de pagar.

Hay un problema que aparece siempre en el mismo momento: cuando ya está el comprador, ya está la seña y falta firmar. El escribano hace el estudio de títulos, pide los certificados y aparece la frase que nadie quiere escuchar: hay metros construidos que no están declarados.

A partir de ahí la operación no se cae necesariamente, pero se frena. Y se frena en el peor momento, con las dos partes comprometidas y con plazos ya acordados.

Esta guía es para entender de qué se trata, por qué pasa tan seguido y qué caminos quedan.

Qué quiere decir "una obra sin declarar"

Que se construyó algo y nunca se avisó. Nada más que eso.

No hace falta haber levantado una casa entera. Entra también:

  • una habitación agregada atrás
  • un garaje que se cerró
  • un altillo
  • una piscina
  • una parrilla con techo
  • un apartamento que se dividió en dos

La ley no distingue por tamaño. Toda construcción, reforma o ampliación tiene que registrarse, aunque sean pocos metros.

Lo más común es que el dueño actual no haya hecho nada: la obra la hizo el dueño anterior, o el padre, hace veinte años, y nadie volvió a mirar los planos.

Son dos trámites distintos, y conviene no mezclarlos

Acá está la confusión más frecuente. No es un trámite, son dos, en dos organismos que no se hablan entre sí.

La Intendencia: el permiso de construcción

Es el permiso para que lo construido exista oficialmente. Al regularizar, la Intendencia pide que la obra se ajuste a las normas que regían cuando se construyó, no a las de hoy.

Esto importa porque a veces lo que se hizo hace treinta años hoy no se podría hacer. Hay margen: se admite mantener obras cuyo ajuste obligaría a trabajos desproporcionados, siempre que no vayan contra las condiciones mínimas.

Lo gestiona un arquitecto o ingeniero civil inscrito. No lo podés presentar vos: va con firma profesional y declaración jurada.

El BPS: los aportes que no se hicieron

Cuando se construye, se aporta. Son los aportes sociales de la construcción, y se calculan sobre los metros construidos.

Si la obra nunca se declaró, esos aportes nunca se pagaron. Para el BPS hay una deuda, aunque hayan pasado décadas y aunque el que construyó ya no sea el dueño.

Este es el que frena la escritura. Para escriturar hace falta el Certificado Especial del BPS, que acredita que no hay deuda. Cuando hay metros no declarados, ese certificado sale observado.

Resumiendo: la Intendencia es el permiso, el BPS es la plata. Podés tener uno resuelto y el otro no.

Por qué frena la venta

Tres motivos, de menor a mayor:

1. El escribano no puede cerrar. Sin el Certificado Especial no hay escritura. No es una preferencia del escribano: es un requisito.

2. El banco no presta. Si tu comprador iba a financiar, con la obra sin declarar se queda sin crédito. Y los compradores con préstamo son una parte grande del mercado, sobre todo en los rangos más demandados.

3. La negociación se da vuelta. Cuando el problema aparece sobre la firma, el comprador ya invirtió tiempo y expectativa, pero también descubrió que tenés un apuro que antes no tenía precio. Las conversaciones que empiezan así rara vez terminan bien para el que vende.

La prescripción: el dato que cambia los números

Las deudas por aportes de construcción prescriben a los diez años de terminada la obra.

Esto es importante y mucha gente no lo sabe. Si la ampliación se hizo hace veinticinco años, es muy distinto que si se hizo hace tres.

Dos aclaraciones para no entusiasmarse de más:

  • Que la deuda haya prescrito no quiere decir que la obra quede declarada. Son cosas distintas: una es la plata, otra es el papel.
  • Hay que probar cuándo terminó la obra. No alcanza con decirlo.

Por eso, en obras viejas, lo primero no es pagar: es preguntar.

Qué hacer, en orden

1. Mirá los planos antes de publicar. Compará lo que dice el plano con lo que hay construido. Si no coinciden, ya sabés que hay tema.

2. Llamá a un arquitecto. Que vaya, mida y te diga qué hay que regularizar y qué va a costar. Hasta ese momento cualquier número es una suposición.

3. Preguntá por la prescripción. Si la obra tiene años, puede cambiar mucho la cuenta.

4. Que el arquitecto y el escribano se hablen. Son dos trámites que avanzan en paralelo y que terminan en la misma mesa.

5. Recién ahí definí el precio. Porque el costo de regularizar es parte de la cuenta, lo pague quien lo pague.

Si ya hay un comprador y no querés esperar

No siempre hay tiempo para regularizar antes de vender. Las salidas habituales son tres, y conviene conversarlas en vez de improvisarlas:

  • El vendedor regulariza y se corre la fecha. La más limpia, si el comprador puede esperar.
  • Se descuenta del precio y lo resuelve el comprador. Funciona cuando el comprador paga al contado y el costo está claro. Si el costo no está presupuestado, el descuento siempre termina siendo mayor al real.
  • Se retiene parte del precio hasta que se regularice. Un acuerdo entre las partes, con el escribano en el medio.

Lo que no funciona es no decirlo. Aparece igual, más tarde y peor.

Lo que hacemos nosotros

Esto lo detectamos antes de publicar, no sobre la firma. Revisamos el plano contra lo construido y, si hay diferencias, te lo decimos de entrada: te conectamos con el arquitecto, coordinamos con el escribano y definimos el precio sabiendo el número real.

Una propiedad que sale a la venta con este tema resuelto se vende más rápido y se negocia mejor, simplemente porque no tiene una sorpresa esperando al final.

Esta guía es orientativa y está pensada para que entiendas de qué se trata antes de sentarte a conversarlo. Cada caso tiene sus particularidades: los plazos, los costos y las posibilidades concretas los define el profesional que ve la obra.

Preguntas frecuentes

¿Puedo vender una casa con una construcción sin declarar?

Podés acordar la venta, pero el escribano no va a poder escriturar sin el Certificado Especial del BPS, y ese certificado sale observado cuando hay metros construidos sobre los que nunca se aportó. En la práctica significa que la operación se frena hasta que se regularice, o que las partes acuerdan quién se hace cargo y con qué descuento.

¿Qué obras hay que declarar?

Toda construcción, reforma o ampliación, sin importar el tamaño. Una habitación agregada, un garaje cerrado, una piscina, una parrilla con techo o un altillo entran igual que una casa entera.

¿Cuánto cuesta regularizar?

Depende de los metros, de la antigüedad de la obra y de si hay que hacer trabajos para ajustarla a la normativa. No hay un número único: el arquitecto que la gestiona lo presupuesta después de verla y de revisar los planos.

¿Y si la obra es vieja?

Conviene preguntar antes de pagar. Las deudas por aportes de construcción prescriben a los diez años de terminada la obra. Que la deuda haya prescrito no quiere decir que la obra quede declarada, pero cambia mucho el número final.

¿Quién hace el trámite?

La regularización ante la Intendencia solo la puede gestionar un arquitecto o ingeniero civil inscrito. La parte de certificados y escritura la maneja el escribano. Son dos profesionales distintos y conviene que hablen entre ellos desde el principio.

¿El banco presta sobre una propiedad con obra sin declarar?

En general no, hasta que esté regularizada. Y eso saca de la cancha a los compradores con préstamo, que son una parte importante del mercado.

¿Cuándo aparece el problema?

Casi siempre tarde, en el estudio de títulos, cuando ya hay un comprador y una seña. Por eso conviene revisarlo antes de publicar y no cuando ya hay alguien esperando para firmar.

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Fuentes

  • Ley 14.411, que obliga a registrar ante el BPS toda construcción, reforma o ampliación
  • Permiso de construcción y regularización de obras, Intendencia de Montevideo
  • Criterio profesional de Ignacio Brañas, Brañas Negocios Inmobiliarios

Información general. No sustituye el asesoramiento de un escribano o un contador para cada caso. Ignacio Brañas trabaja hace más de 10 años en el sector inmobiliario en Montevideo.

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